Tres cosas en común de tres fenómenos extremos: la covid, ‘Filomena’ y el Capitolio

Share on facebook
Facebook
Share on twitter
Twitter
Share on linkedin
LinkedIn
Share on whatsapp
WhatsApp
Share on email
Email

Artículo de opinión de Cristina Monge  @tinamonge  publicado el 11 de enero de 2021 en InfoLibre (enlace). 

Tres cosas en común de tres fenómenos extremos: la covid, ‘Filomena’ y el Capitolio

El inicio de año no ha defraudado: una nueva ola de la pandemia, una nevada «histórica» y un asalto al Capitolio. ¿Qué tienen en común estos tres fenómenos extremos? Como señala Edgar Morin en su último libro, Cambiemos de vía, «la primera revelación innegable de esta crisis inédita es que todo lo que parecía separado es inseparable».

1. Los tres son fenómenos globales. La pandemia nos ha mostrado que algo que sucede en un punto del planeta es susceptible de generar efectos en el conjunto. Si con la covid ha quedado claro, hay que recordar que el ejemplo por antonomasia de esta globalidad es la crisis climática, incapaz de detenerse en ninguna frontera. Tampoco el trumpismo se circunscribe a Estados Unidos. Brasil, Hungría, Polonia, y todos esos partidos de extrema derecha alimentados por Bannon muestran que el desprecio a la democracia ha ido ganando adeptos en aquellos lugares del mundo donde se suponía que estaba asumida como un valor. Sin obviar la diversidad y la enorme pluralidad en el conjunto del planeta, se puede afirmar sin miedo a equivocarse que la humanidad afronta un destino común.

2. Los tres comparten el desprecio al conocimiento y a la ciencia. Multitud de informes científicos están relacionando la mayor probabilidad de sufrir pandemias con el debilitamiento de los ecosistemas y la pérdida de biodiversidad debido a un modelo de desarrollo ajeno a los criterios de sostenibilidad ambiental. Aquí se explica en detalle. Filomena, por su parte, como se cuenta aquí, es un fenómeno extremo del que la ciencia ha venido alertando desde hace décadas, que muestra hasta qué punto es capaz el cambio climático de paralizar nuestras vidas. Y si algo ha caracterizado al discurso de Trump ha sido, precisamente, el desprecio al conocimiento, a la verdad, y a la ciencia. Su reinado ha sido el de los «hechos alternativos», las fake news y la lejía como remedio contra la covid. El desprecio al conocimiento y el relativismo sobre la naturaleza de los hechos –no sobre su valoración, que eso es opinión, sino sobre su propia identificación–, han sido los mejores compañeros en este viaje a la barbarie.

 

3. Los tres indican que vamos tarde. Lo que hoy vivimos no es sino la consecuencia de no haber actuado en su momento. Hace décadas que se conoce que el ataque a los ecosistemas constituye una amenaza para la salud, y no se ha hecho lo suficiente. Son décadas también las que se lleva teniendo registros de cómo el clima está cambiando debido a la acción humana y años de previsiones confirmadas sobre lo que puede suponer. Es cierto que últimamente se ha avanzado en este sentido, pero lo que hoy hacemos no tendrá efecto hasta tiempo después. Ahora, sufrimos las consecuencias de no haber puesto en marcha las medidas necesarias con la celeridad suficiente años atrás. También llevamos años contemplando cómo un sector importante de la población, desbordado por la incertidumbre que provoca una sociedad cambiante y hostil, se agarra a discursos mesiánicos que, aunque autoritarios, proyectan una falsa oferta de protección y justicia. La batalla contra la desigualdad, y sobre todo el fortalecimiento de los mecanismos de protección social, se aparcó durante muchos años. Aunque ahora Europa esté cambiando de rumbo, vivimos las consecuencias de no haberlo anticipado. El austericidio está saliendo muy caro.

Como los paisajes que estos días contemplamos, negro sobre blanco, el año se estrena mostrándonos el resultado de los caminos que hemos transitado. Vuelvo al sociólogo francés Edgar Morin para abrir algo de esperanza: «El futuro imprevisible se está gestando hoy. Ojalá se traduzca en una regeneración de la política, una protección del planeta y una humanización de la sociedad: es hora de cambiar de vía».

Cristina Monge

Cristina Monge es politóloga y doctora por la Universidad de Zaragoza, donde elaboró, en el Departamento de Derecho Penal, Filosofía del Derecho, e Historia del Derecho, su tesis doctoral sobre la idea y práctica de participación en el movimiento del 15-M Máster en Unión Europea por la UNED, Postgrado en participación ciudadana por la Universidad de Zaragoza, Máster en comunicación política por la Universidad Autónoma de Barcelona, y experta en función gerencial de ONGs por ESADE. Profesora asociada de Sociología en la Universidad de Zaragoza y tutora de Sociología y Ciencia Política en la UNED, colabora en centros de formación como el INAP y en estudios de postgrado de distintas universidades en materias relacionadas con la participación ciudadana, la calidad democrática y la emergencia climática. Es asesora ejecutiva de Fundación Ecología y Desarrollo y miembro del consejo asesor de la Fundación Renovables. Analista política para El País, Cadena SER, TVE, Infolibre, Green European Journal, y miembro del consejo editorial de la revista Ethic. En Agenda Pública coordina la sección de Transición Energética. Es autora de la monografía 15M: Un movimiento político para democratizar la sociedad (PUZ, 2017), que recoge buena parte de su tesis doctoral, y co-editora de la colección Más Cultura Política, Más Democracia (Gedisa), en la que además ha publicado Hackear la Política (2019).

Más publicaciones y noticias

La pandemia de los datos

Artículo de opinión de Daniel Innerarity @daniInnerarity publicado el 22/01/2021 en El País (enlace) La pandemia de los datos La del coronavirus

Leer más »
Ir al contenido