Los nacionalismos en Europa

Share on facebook
Facebook
Share on twitter
Twitter
Share on linkedin
LinkedIn
Share on whatsapp
WhatsApp
Share on email
Email

Artículo de opinión de Daniel Innerarity @daniInnerarity publicado en El Correo (enlace) y el Diario Vasco (enlace) el 28/05/2019

(Imagen cortesía de El Correo)

La idea de que el nacionalismo es el gran enemigo de Europa se ha convertido en un mantra que no explica nada y sirve para cualquier uso interesado, compatible además con ser denunciado delante de una bandera de quince metros. Estaría por darles la razón si aclaramos a qué nacionalismo nos estamos refiriendo. Si el proyecto europeo no avanza lo que debiera no es porque Euskadi, Escocia o Schleswig-Holstein lo estén frenando, sino porque el nacionalismo de estado no termina de entender que ciertos asuntos decisivos para el futuro de nuestras sociedades dependen de que haya un mayor desplazamiento de soberanía hacia las instituciones comunes. Quien cierra los puertos a los barcos de emigrantes no es la autoridad regional sino los ministros del interior de los estados; las concertinas y los muros son construidos por los estados, mientras que no pocas comunidades y ciudades han elaborado planes de acogida para unos refugiados que no terminaban de llegar.

Europa se dirime entre la ambición federal, que debía fortalecer su dimensión e instituciones transnacionales, y el instinto por lo ya conocido impulsando la gestión intergubernamental, representada en el Consejo donde se sientan los jefes de estado. Quienes se quieren salir de Europa o del euro (ahora menos entusiastas tras la experiencia del Brexit) son la Unión Británica, Francia o Italia. En Europa hay una nueva distribución del poder y el único criterio debería ser que los centros de decisión y sus correspondientes competencias están allí donde sea más funcional de acuerdo con el tipo de problemas para los que nos enfrentamos. El nivel más renuente a ceder soberanía es el de los estados, algunos de los cuales disimulan esa incomodidad con una narrativa que incrimina a las naciones que las componen. Europa solo avanzará si el nacionalismo de estado acepta el debate acerca de qué nivel de gobierno es el más adecuado para proporcionar a la ciudadanía los bienes comunes a los que tiene derecho. Distraer la atención de ese debate hablando de la maldad de los nacionalismos subestatales es un recurso equivocado, muy español, por cierto, e incomprensible en otros países.

Leer más artículos de opinión de Daniel Innerarity

Leer más trabajos de Daniel Innerarity

Leer más noticias

Leer más trabajos de investigación

Ver más publicaciones

Ver actividades

Daniel Innerarity

Director de Globernance (Instituto de Gobernanza Democrática) Catedrático de Filosofía Política, investigador «Ikerbasque» en la Universidad del País Vasco / Euskal Herriko Unibertsitatea y profesor en el Instituto Europeo de Florencia. Ha sido profesor invitado en la Universidad de La Sorbona, la London School of Economics, el Max Planck Institut de Heidelberg y la Universidad de Georgetown. Ha recibido varios premios, entre otros, el Premio Nacional de Ensayo y el Premio Príncipe de Viana de la Cultura. Su investigación gira en torno al gobierno de las sociedades contemporáneas y la elaboración de una teoría de la democracia compleja. Sus últimos libros son “La política en tiempos de indignación” (2015), “La democracia en Europa” (2017), “Política para perplejos” (2018), “Comprender la democracia” (2018), «Una teoría de la democracia compleja» (2020) y «Pandemocracia. Una filosofía de la crisis del coronavirus» (2020). Es colaborador habitual de opinión en los diarios El Correo / Diario Vasco, El País y La Vanguardia. www.danielinnerarity.es

Más publicaciones y noticias

Ir al contenido